Panamá · Sobre el país

Historia de Panamá

El país que cambió el rumbo de la historia mundial

Unos países llegaron a ser importantes porque eran ricos. Otros, porque eran enormes. Panamá se convirtió en uno de los países más influyentes del mundo por otra razón: por el lugar donde la naturaleza lo situó.

La bandera de Panamá en un cerro sobre la Ciudad de Panamá y la bahía
1513
Balboa fue el primer europeo en ver el océano Pacífico desde la costa de América
1519
Se funda la Ciudad de Panamá, la primera ciudad europea en la costa pacífica de las Américas
1914
Se inaugura el Canal de Panamá
1999
El canal pasa a ser administrado por Panamá

Panamá se encuentra en el punto más estrecho entre América del Norte y América del Sur, y siempre ha sido más que un destino tropical. Es un puente entre continentes, océanos y culturas y, con el tiempo, también entre las mayores economías del mundo. Su historia es la de civilizaciones indígenas y descubridores, oro y piratas, imperios, ingenieros y soñadores. En pocos lugares de la Tierra ha ocurrido tanta historia en un pedazo de tierra tan pequeño.

¿Quién vivía en Panamá antes de los europeos?

Mucho antes de la llegada de los europeos, el istmo era el hogar de prósperas culturas de pueblos originarios. Aquí vivían las comunidades de las que descienden los actuales guna, emberá, ngäbe y buglé, y en el centro del país floreció hace más de mil años la cultura de Gran Coclé, cuyos artesanos se hicieron célebres por sus joyas de oro y su cerámica pintada.

A diferencia de los mayas o los incas, con sus enormes ciudades de piedra, las civilizaciones de Panamá se formaron en torno a los ríos, los bosques y las costas. El oro, la cerámica fina y los objetos rituales hallados por los arqueólogos hablan de artesanos hábiles y de comerciantes activos.

Panamá unía dos continentes, y por eso se convirtió en una de las primeras encrucijadas de las Américas. Mucho antes de la navegación internacional, la gente ya llevaba a través del istmo mercancías, ideas y tradiciones.

Los pueblos originarios siguen siendo hoy una parte importante de la identidad panameña. Conservan lenguas, tradiciones y tierras que tienen muchos siglos.

Cómo los europeos descubrieron Panamá y el océano Pacífico

En 1501, el español Rodrigo de Bastidas fue el primer europeo en recorrer la mayor parte de la costa caribeña de Panamá. Un año después, en 1502, llegó hasta aquí Cristóbal Colón en su cuarto viaje.

Ni uno ni otro llegaron a comprender del todo lo que habían encontrado. Europa buscaba una ruta occidental hacia Asia y encontró una estrecha franja de tierra entre dos océanos inmensos.

Y entonces llegó el momento que cambió la historia mundial. En septiembre de 1513, Vasco Núñez de Balboa cruzó la selva impenetrable del istmo y fue el primer europeo en ver el océano Pacífico desde la costa americana. Lo llamó Mar del Sur.

Desde la cordillera se abrió ante él un horizonte azul sin fin, y Balboa comprendió lo esencial: al Atlántico y al Pacífico solo los separa un camino relativamente corto por tierra.

Ese descubrimiento marcó el destino de Panamá durante siglos.

La ruta del oro del Imperio español

Poco después de la expedición de Balboa, Panamá se convirtió en una de las colonias más valiosas de España. No porque aquí se extrajera mucho oro, sino porque por ella pasaban casi todos los tesoros de América del Sur.

El oro y la plata del Perú se llevaban por mar hacia el norte, a la Ciudad de Panamá. Desde allí, recuas de mulas cargaban enormes fardos a través del istmo hasta la costa caribeña, donde esperaban los tesoros los galeones españoles que zarpaban hacia Europa.

A esa ruta la llamaron Camino Real. Durante más de dos siglos Panamá fue la arteria financiera del Imperio español: por el estrecho puente de tierra pasaron millones de monedas de plata, piezas de valor incalculable y metales preciosos.

Plano antiguo de la bahía y la ciudad de Portobelo

Allí donde se mueve la riqueza, aparece también el peligro.

Piratas, corsarios y leyendas

El flujo de tesoros atraía a los piratas más famosos de la historia. Henry Morgan. Francis Drake. Incontables corsarios y bucaneros daban caza a los barcos españoles y atacaban los poblados a lo largo de las costas panameñas.

El episodio más conocido ocurrió en enero de 1671. Henry Morgan condujo a través de la selva una de las mayores expediciones piratas —unos 1400 hombres— y atacó la primera Ciudad de Panamá. La ciudad ardió. Quién le prendió fuego se discute hasta hoy: según testimonios de la época, el incendio lo provocaron los propios españoles para que la ciudad no cayera intacta en manos de los piratas.

Las ruinas de Panamá Viejo siguen en pie y recuerdan que en estas costas se levantó alguna vez una de las ciudades más ricas de las Américas.

Calle del Casco Viejo con balcones coloniales

Tras el ataque, la nueva Ciudad de Panamá se construyó a pocos kilómetros, en una península mejor protegida. Ese barrio histórico, el Casco Viejo, es uno de los más bellos del país; junto con las ruinas de Panamá Viejo figura en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Uno camina por sus callejuelas estrechas y es fácil imaginar cómo, siglos atrás, aquí se cruzaban mercaderes, soldados, frailes y piratas.

Cañones antiguos sobre las murallas de una fortaleza española

La independencia de España y la unión con Colombia

Cuando el poder de España en América Latina empezó a declinar, también comenzó a cambiar el destino de Panamá. En 1821 proclamó su independencia de España.

Pero no se convirtió en un Estado propio: Panamá se unió voluntariamente a la Gran Colombia, la federación creada por Simón Bolívar. Tras la disolución de la federación, siguió siendo parte de Colombia durante casi todo el siglo XIX.

Sin embargo, la geografía seguía decidiendo su destino. El mundo entendía cada vez con mayor claridad que quien controla Panamá controla uno de los corredores de transporte más importantes de la Tierra.

El sueño de unir dos océanos

Durante siglos, los exploradores soñaron con unir el Atlántico y el Pacífico mediante un canal. La idea parecía casi imposible.

Los primeros en intentarlo fueron los franceses, en la década de 1880, bajo la dirección de Ferdinand de Lesseps, el ingeniero que había construido con éxito el canal de Suez. Pero Panamá resultó ser muy distinta.

  • Selva impenetrable
  • Montañas
  • Aguaceros tropicales
  • Deslizamientos
  • Malaria
  • Fiebre amarilla

Miles de trabajadores murieron, y el proyecto francés terminó en una catástrofe financiera. Muchos concluyeron que era imposible construir el canal.

Se equivocaban.

Construcción del Canal de Panamá: el Corte Culebra, 1912

Cómo nació la Panamá moderna

En 1903 Panamá proclamó su independencia de Colombia. El nuevo Estado firmó poco después los acuerdos por los cuales Estados Unidos continuó la construcción del canal.

El canal se convirtió en uno de los mayores logros de ingeniería de la humanidad. Se inauguró en 1914, y el comercio mundial cambió de inmediato. Los barcos ya no tenían que rodear el cabo de Hornos, en el extremo sur de América del Sur: las rutas se acortaron miles de kilómetros, el comercio se aceleró e industrias enteras se reorganizaron.

Panamá pasó a ser uno de los países de mayor importancia estratégica del mundo. Pocos proyectos de infraestructura han cambiado de forma tan drástica la economía mundial.

Un portacontenedores escoltado por un remolcador navega por el Canal de Panamá

El Canal de Panamá: por qué justo aquí y qué cambió

Geografía: por qué aquí

Panamá es uno de los tramos de tierra más estrechos entre dos océanos: siguiendo el trazado del canal, de costa a costa hay unos 80 kilómetros. La principal solución de ingeniería la sugirió la propia naturaleza: el río Chagres se represó, y así surgió un lago artificial, el lago Gatún.

Las esclusas elevan los barcos 26 metros sobre el nivel del mar. La mayor parte del trayecto las naves avanzan por un lago de agua dulce y luego descienden hacia el otro océano. Por eso el canal depende no solo de los ingenieros, sino también de las lluvias tropicales que llenan el lago.

Política: por qué Estados Unidos y por qué 1903

En el cambio de siglo, en Washington se debatía entre dos rutas: por Nicaragua y por Panamá. Los partidarios de Panamá, entre ellos Philippe Bunau-Varilla, exingeniero de la compañía francesa, lograron su objetivo: en junio de 1902 el Congreso aprobó la Ley Spooner y autorizó la compra de los activos de la compañía francesa por 40 millones de dólares.

Faltaba llegar a un acuerdo con Colombia. En enero de 1903 se firmó el Tratado Herrán-Hay: 10 millones de dólares de inmediato y 250 000 anuales por la franja de tierra para el canal. El Senado colombiano no lo ratificó: la suma le pareció demasiado pequeña. El 3 de noviembre de 1903, Panamá proclamó su independencia con el apoyo de Estados Unidos.

Ya el 18 de noviembre se firmó el Tratado Hay-Bunau-Varilla. En nombre de Panamá lo firmó el francés Bunau-Varilla, que llevaba 17 años sin pisar el istmo. Estados Unidos recibió «a perpetuidad» una franja de cinco millas a cada lado del canal: la Zona del Canal, con sus propias leyes.

Economía: antes y después

Antes del canal, la riqueza del istmo se sostenía en el tránsito: primero el de la plata española, luego el de los buscadores de oro y el del Ferrocarril de Panamá. El canal convirtió el tránsito en una economía permanente: a su alrededor crecieron puertos, logística, comercio, bancos y servicios.

En 1948 nació la Zona Libre de Colón, la mayor zona franca de América. Pero durante casi todo el siglo XX el principal activo del país perteneció a otra potencia: la Zona del Canal partía Panamá en dos, y la cuestión de la soberanía se volvió central en la política nacional, hasta los sucesos del 9 de enero de 1964 y los Tratados Torrijos-Carter de 1977.

El canal en manos de Panamá

El 31 de diciembre de 1999 el canal pasó por completo a Panamá. Lo administra la Autoridad del Canal de Panamá, una entidad estatal. En 2006 el país decidió por sí mismo su destino en un referéndum: el 77,8 % de los votantes se pronunció a favor de construir nuevas esclusas. El canal ampliado se inauguró en 2016.

Un portacontenedores de clase Neopanamax en las nuevas esclusas del canal

La antigua Zona del Canal volvió al país y se convirtió en uno de los principales recursos de su desarrollo. Donde hubo bases militares crecieron nuevos barrios: la antigua base aérea de Howard se transformó en Panamá Pacífico, y el fuerte Clayton, en la Ciudad del Saber. Para el mercado inmobiliario, es uno de los cambios más visibles de las últimas décadas.

De país del canal a centro mundial de negocios

En el siglo XX Panamá fue mucho más allá del canal. El país creó uno de los sectores financieros más sólidos de América Latina, y su banca creció con rapidez.

El canal sigue siendo hoy una de las principales riquezas del país, pero ya no es el único motor de su crecimiento.

Hoy Panamá es un centro internacional de logística, finanzas, aviación, transporte marítimo, empresas transnacionales y comercio mundial.

Fachada colonial con los rascacielos de la Ciudad de Panamá al fondo

Su silueta moderna sorprende a muchos de los que llegan por primera vez: torres residenciales sobre el Pacífico, marinas de lujo a lo largo de la costanera y negocios internacionales codo a codo con barrios históricos de más de trescientos años.

Los rascacielos de la Ciudad de Panamá sobre la bahía

Por qué Panamá atrae a los inversionistas

Rascacielos y costanera de la Ciudad de Panamá desde lo alto

La historia explica por qué Panamá se ha convertido en uno de los destinos más atractivos de América Latina para invertir y comprar propiedades.

Los inversionistas inmobiliarios ven en Panamá una combinación de estabilidad política, infraestructura en crecimiento, demanda internacional y una cantidad limitada de tierra frente al agua: las condiciones que históricamente sostienen el aumento a largo plazo del valor de los inmuebles.

  • La posición estratégica sigue generando oportunidades de negocio.
  • El dólar estadounidense circula a la par del balboa: una estabilidad monetaria poco común en la región.
  • Una infraestructura moderna conecta América del Norte y América del Sur.
  • Las empresas internacionales abren aquí sus sedes regionales.
  • Los jubilados valoran el clima, la atención médica y el estilo de vida.
  • Los emprendedores valoran la conectividad global del país.
La torre de la catedral entre las ruinas de Panamá Viejo

Un paseo por la historia

Un rasgo asombroso de Panamá: aquí la historia siempre está cerca.

En un solo día se puede recorrer las ruinas de una ciudad destruida por piratas, pasear por calles coloniales restauradas, ver cómo gigantescos portacontenedores cruzan el Canal de Panamá y terminar la noche entre rascacielos que no tienen nada que envidiar a los de muchas capitales del mundo.

Pocos países unen con tanta naturalidad cinco siglos de historia con las ambiciones del siglo XXI.

Panamá no es solo un lugar donde alguna vez ocurrió la historia. Es un país donde la historia sigue marcando la vida cotidiana: cada camino, cada puerto y cada silueta en el horizonte cuentan lo mismo.

Desde hace más de quinientos años Panamá conecta al mundo, y ese vínculo sigue siendo su mayor fortaleza.

Panamá empieza por su objetivo

Mudanza, alquiler, preservación del capital: cada objetivo tiene su propio mapa de zonas, sus propios riesgos y su propia rentabilidad. Empezamos por el suyo y mostramos solo las propiedades de Panamá que están a su altura.